abril 21, 2024

El búnker frigorífico que salva casos de cáncer en Ucrania | Internacional

Lúgubres, mugrientos y destartalados. Numerosos edificios de la Ucrania soviética guardan en sus sótanos refugiados que en aquella época eran preceptivos como escudo ante posibles ataques. Pero en uno de esos lugares, bajo un supermercado en la ciudad de Járkov, se ha habilitado ahora un espacio impolutamente blanco de 60 metros cúbicos. Un remanso de luminosa limpieza que acoge un revolucionario búnker refrigerado único en el país. En su interior se almacenan unos seis millones de euros en medicamentos bajo una cadena estricta de frío. Casi todos están destinados a pacientes oncológicos que han de seguir siendo atendidos en medio del rigor bélico. El impulsor de la iniciativa es Rostislav Filippenko, un matemático ucranio de 32 años residente en España al que, por accidente, la guerra pilló en su ciudad de nacimiento preparando el trabajo de fin de máster de la Universidad Autónoma de Madrid al calor de la chimenea desde arriba abuelos.

Absorbido por el tsunami de solidaridad que inundó Ucrania desde los primeros días de la gran invasión rusa llegados el 24 de febrero de 2022, Filippenko acudió tiene un hospital ha preguntado qué es necesario. Desde ahí, espoleado por muchos de sus amigos y contactos en España, fundó la ONG Misión Jarkov tan solo cuatro días después con el objetivo de facilitar la distribución de medicamentos. Detrás de los muertos, los heridos, los que han perdido su casa, los que pasan habre y sed o los desplazados, hay una serie de víctimas olvidadas. His aquellos que, por culpa también del conflicto armado, han visto interrumpido el tratamiento médico del que depende su vida. “Algunos no tienen ni la documentación porque un misil ha destruido su casa”, se lamentó Filippenko.

Pero la quimioterapia no puede ofrecerse por los pueblos. En la ciudad de Járkov, la segunda del país (1,4 millones para iniciar la invasión), hay 30 pacientes oncológicos de año en año. Cada uno acude a la cita con su termo bolso para que no se rompa esa cadena de frío de los medicamentos. La distribución tiene lugar en el Instituto Nacional de Radiografía Médica y, desde allí, los enfermos de plazan a otros hospitales para recibir el tratamiento.

“Todos los recursos de nuestro país se redirigen al ejército porque queremos sobrevivir”, reconoce el doctor Arman Kacharian, responsable del control del cáncer en el Ministerio de Sanidad de Ucrania, en declaraciones publicadas por viernes para dia de la salud durante una visita a Estados Unidos.

Filippenko abandonó su vida instalaciones del refugio soviético donde se ha habilitado el búnker refrigerado para los medicamentos en Járkov.luis de vega

Desde febrero del año pasado, Mission Kharkiv ha recibido más de 180 toneladas de medicamentos, la mayoría llegados desde España, ha atendido directamente a más de 60.000 pacientes. En su base de datos disponible hay más de 1.200 pacientes oncológicos. “Este caso equivale al sueldo de una persona”, me confirmó mi cuidado en una de las cámaras frigoríficas independientes entre la espalda y el piso con un estuche de Rituximab, un fármaco contra el cáncer.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscribir

Pacientes de primera linea

Algunos de los beneficiarios permanentes en localidades lejos de la ciudad de Járkov y, en algunos casos, cerca de la línea del frente. En total, calculó Filippenko, hay unos 70 diseminados por esas zonas rurales. “Esto es lo más difícil para nosotros, porque somos una ONG que acude directamente al paciente. Lo más fácil es conseguir en el pueblo alguien con conocimientos médicos”. El protocolo establecido, pormenorizado, les obliga a preparar paquetes individualizados, con el número del paciente al que hay qu’entregarle la medicación en mano. Coordinar en una zona de guerra ese proceso no es sencillo. “En el caso de oncología, requerimos ocho documentos, siete del paciente y uno del médico”, explicó.

Su alma de matemático ―hasta ahora no había tenido que ver con la medicina o la farmacia― le llevó a compilar los datos de los pacientes oncológicos de la región de Járkov, una de las que fue en gran parte invadida desde el principio por el ejército ruso y todavía hoy uno de los escenarios del frente de batalla. Asegura que dispone de más información que el propio Gobierno, pero que el objetivo de su organización es colaborar con las autoridades y nunca sustituirlas «para salvar cuantas más vidas, más».

Uno de los objetivos, comment, es estrechar esa colaboración y echar raíces más allá de Járkov. Superar el impulso que supuso el nacer en medio de los bombardeos de esta ciudad y déarrollar planes a largo plazo. En este sentido, Filippenko no oculta que no tiene en mente ahora mismo acabar aquel trabajo de máster ni dedicarse a su vocación, las matemáticas. La ONG se consolida con un equipo de una docena de personas, algunas de ellas trabajando desde el extranjero.

Filippenko muestra el búnker frigorífico, que dispone de cuatro cámaras independientes.
Filippenko muestra el búnker frigorífico, que dispone de cuatro cámaras independientes.luis de vega

“Colaboramos con otras ONG como Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo y otras de Estados Unidos. A ver si podemos replicarlo en otros países cuando esta guerra acabe”, comenta sin dejar de pensar en grande. «Aunque es una necesidad replicarlo primero en otras ciudades ucranias y para ello necesitamos financiación». Antes de la llegada de pacientes de otras ciudades del país, empleados de Mission Kharkiv realizaron recientemente una ambulancia cargada de medicamentos oncológicos hasta Lviv, a unos 1.100 kilómetros de Járkov. “Lo ideal sería tener allí otro búnker. Con 30.000 dólares podemos hacerlo en cualquier ciudad”, añade citando las crecientes necesidades en la capital, Kiev, y en otros lugares como la citada Lviv, Odessa ou Zaporiyia.

Aunque no para de repetir que lo que más necesitan son medicamentos oncológicos en esa porque «había problemas antes de la guerra y los habrán después», por su cabeza no dejan de rondar nuevas necesidades que han de waiter. Así es como han desarrollado un programa de reparto de kits de primeros auxilios específicos para hemorragias para empleados en infraestructuras críticas como eléctricas o térmicas centrales, objecto frecuente de bombardeos por parte de los rusos. “Sorprendentemente, también hacen falta para los servicios de emergencia. Ya estamos cubriendo las tres centrales eléctricas más importantes de Járkov y tenemos demande desde kyiv y Zaporiyia. Disponen de sus botiquines, pero no son adecuados para tiempos de guerra”, señala Rostislav Filippenko mientras cierra la puerta del búnker frigorífico.

En extremo contraste con las instalaciones ya anteriores, su sombra avanza a través de los pasillos del viejo sótano añade la remodelación no ha llegado y su voz es amplificada entre las estrechas profundidades. La mayoría de estos refugiados presentan hoy enormes portones de hierro oxidado que no aíslan lo más mínimo en caso de emergencia nuclear. Pese a todo, muchos de ellos aún sirven para que la población se proteja de los bombardeos.

El fundador de Mission Kharkiv no hace referencia a ningún otro índice de corrupción que no sea Ucrania y que sus señalados como uno de los lastres para cumule los objetivos de su integración en las instituciones europeas. Pero, al mismo tiempo, destaca que la transparencia y la buena reputación son dos pilares esenciales sobre los que está creciendo la ONG. “La transparencia es uno de los aspectos más importantes en el mundo humanitario”, subraya. En este sentido, han establecido un sistema en el que en todo momento los recién nacidos pueden acceder a la información, salvo los datos personales de cada paciente, para los que requieren unos permisos especiales. “Somos una organización muy pequeñita, pero confían en nosotros porque estamos elevando los estándares de otras ONG ucranias”, destaca orgullosa.

Sigue toda la información internacional en Facebook allá Gorjeofrecuentemente boletín semanal.

Suscríbete a seguir leyendo

Lee los límites del pecado