Mundos íntimos. “Por favor, abuela, no me olvides”. Que el Alzheimer no borre lo compartido, regalame un recuerdo más.

Entro al baño, cierro la puerta para que no tome frío, le ayudo a sacarse la ropa. Sus piernas tienen la piel derretida, la sostengo con mis dedos, me detengo en sus rodillas. No quiero mirar para arriba, siento que mi infancia va a caer sobre mi cabeza. No quiero dejar que el golpe elimine los recuerdos que yo sí tengo de ella, de nosotras, de cuando la ropa que quedaba tirada en el piso del baño era la mía.

Por Santiago Echegaray