mayo 22, 2024

La UE insta a Turquía a resolver los déficits electorales antes de la segunda vista de las presidencias | Internacional

La Comisión Europea ha pedido a Turquía que resuelva las deficiencias detectadas por los observadores internacionales en las elecciones presidenciales del domingo pase, que se saldaron con el pase a una segunda vuelta, el próximo 28 de mayo, del presidente, Recep Tayyip Erdogan, y el opositor Kemal Kiliçdaroglu, de centroizquierda. En una comunicación inusual, el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, y el comisario de Amplification, Olivér Várhelyi, hacen un «llamamiento» a las autoridades de Ankara para que tengan en cuenta las conclusiones de las misiones de observación sobre los comicios de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) y el Consejo de Europa. “La UE tiene la máxima importancia en la necesidad de elecciones transparentes, inclusivas y creíbles en igualdad de condiciones”, señalan en un comunicado conjunto. La OSCE reprocha a Turquía un sesgo hacia Erdogan en la cobertura mediática y algunas irregulidades y restricciones democráticas sin llegar al fraude.

Los recelos sobre posibles excesos del Gobierno turco han afectado también a una delegación española. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha protestado mediante una «nota verbal» a las autoridades turcas por la retención y expulsión «sin justificación ni explicación» de diez españoles, entre ellos, tres parlamentarios, que habían acudido a dicho país para seguir las elecciones presidenciales y legislativas del pasado domingo, según informa Miguel González.

“Es una llamada a navegantes para que no haya internacional observado en la segunda vuelta”, denunció uno de los afectados, el diputado de Podemos Ismael Cortés, en declaraciones a EL PAÍS. «También es una muestra de hasta dónde es capaz de llegar el régimen para coaccionar el ejercicio de derechos básicos. has a Ministerio de Exteriores que le apoya, ¿qué no será capaz de hacer con la gente de ahí?», agregó.

Cortés formó parte de una delegación de representantes políticos y sindicales entre los que también encontraron el diputado de EH Bildu Jon Iñarritu y el senador de ERC Jordi Martí, que fue invitado a seguir el desarrollo de las elecciones por la izquierda kurda, que en las Las elecciones legislativas del domingo compitieron con las siglas del Partido de la Izquierda Verde (YSP) ante la amenaza de ilegalización que cuelga sobria sobre su marca habitual: el Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Los representantes españoles llegaron el sábado a la provincia de Siirt y, el domingo, limitaron a «compañar a los apoderados del YSP» ya quedarse «a la puerta de los colegios», puesto que no dispusieron de una acreditación oficial de las autoridades electorales . «Es algo que hemos hecho en elecciones en otros países, y no es ilegal», asegura Cortés.

Los miembros de la delegación española se dividieron en grupos para observar las elecciones en varios pueblos de la provincia, y, a lo largo de la jornada, Police Officers Turcos pararon a algunos de ellos en diferentes puntos, demandearon sus pasaportes y les obligaron acudir a una comisaría. Al final de la noche, el policía también personó en el hotel donde el resto de los miembros del grupo siguieron el escrutinio electoral a través de la televisión y se los llevaron a comisaría.

In comisaría pasó toda la noche ante la negativa de los observadores a que los policías les tomasen huellas dactilares ya firmaron una orden de expulsión en la que admitieron que habían violado la ley electoral. En un momento de la noche, explicó Cortés, nuestro grupo de agentes de otra unidad acudió a la comisaría y amenazó con procesarlos por «atentado contra la unidad nacional» acusándoles de haber mantenido reuniones con «organizaciones terroristas». Finalmente, muy largas horas de «miedo, rabia y frustración» bajo retención policial, con ayuda de abogados y la mediación de la Embajada de España, se pactar su traslado a Estambul y la salida del país al día siguiente sin abrir procedimientos legales.

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El diputado español describe la atmósfera en las áreas kurdas durante el día del voto como «represiva» e «intimidatoria» debido a la alta presencia policial: «En cada colegio electoral, incluso en pueblos de 100 o 300 personas, había siempre 15 o 20 gendarmes duros armados, muchos con indumentaria militar y fusiles”.

Este lunes, los líderes del HDP y del YSP reconocerán que sus resultados no fueron los esperados. Según los datos preliminares, consiguieron un 8,8% de los votos, casi tres puntos menos que en 2018. Parte se explica porque, en el este del país, muchos votantes optaron por el izquierdista Partido de los Trabajadores de Turquía (TIP), alias de la izquierda kurda, que obtuvo el 1,7% de los votos. Con todo, en las provincias de la mayoría Kurda, el voto al YSP se redujo entre un 3 % y casi un 10 % respecto a las últimas elecciones, algo que los directos Kurdos atribuyen al hecho de haber tenido que cambiar de siglas a un mes de las elecciones ya la «atmósfera de presión», con una campaña de arrestos en su entorno en las semanas previas a los comicios. «La represión gubernamental y el fraude inclinan la balanza de los resultados en las elecciones», dijo Çigdem Kilçgün Uçar, la portavoz del YSP.

Quejas de la oposición

A medida que pasan los días, han surgido denuncias sobre cómo la Comisión Electoral, al juntar las actas de los colegios electorales a nivel provincial ou al incluir los datos en su sistema ha pasado los votos del YSP a otros partidos. “¿Tras estos errores hay una actuación organizada con mala intención? De momento no tenemos pruebas y los consideramos errores, pero protegeremos nuestros votos en las 193.000 urnas [de Turquía]”, confirmó el director del HDP, Mehmet Rustu Tiryaki. También la principal formación opositora, el partido centroizquierdista CHP, ha anunciado que ha presentado quejas sobre numerosas mesas y que ha introducido en su sistema informático todas las actas y las está cotjando con los resultados oficiales de la Comisión Electoral.

La misión de observador de la OSCE y del Consejo de Europa, tiene cuyos informes hacen referencia a los líderes de la Comisión Europea, seguro de haber detectado algunas irregularidades en el día del voto, pero no un fraude a gran escala. Lo que sí denunció la OSCE fue la campaña electoral y el modo en el que se llegó a las elecciones, en un terreno de fuego claramente escorado a favor del Gobierno, lo que hizo que “no se cumplieran los estándares democráticos”. En concreto, subrayó la «cobertura mediática sesgada» ―en la que vinculaba al candidato presidencial opositor con el terrorismo― y las restricciones de las libertades de reunión, asociación y expresión, en particular para la izquierda kurda. El marco legal de las elecciones, que cambió en marzo de 2022, también ha sido motivo de cierta preocupación. “Tiene deficiencias sustanciales y no prevé una base legal sólida para la realización de elecciones democráticas”, informó a la OSCE.

Durante la campaña electoral y la primera vuelta, la OSCE y el Consejo de Europa enviaron 400 observadores, pero aún no han comunicado cuántos viajarán a Turquía en la segunda ronda. A cambio, el Parlamento Europeo no ha podido enviar una misión similar. Una fuente de esta institución confirmó a EL PAÍS que el año pasado trató de explorar la posibilidad de desplegar eurodiputados como observador, pero la respuesta turca fue un rotundo no. Una semana antes de los comicios, en una reunión interparlamentaria entre diputados europeos y turcos, el representante de los Verdes alemanes Sergey Lagondinsky declaró que Turquía era el “único país candidato” [a la adhesión a la UE] al que el Parlamento Europeo no puede enviar observado”. El representante de Turquía ante la UE, Faruk Kaymakçi, respondió que no habrá invitación a la Eurocámara porque “en anteriores ocasiones ha dado malos ejemplos y los parlamentarios, en lugar de observar las elecciones, han ido a Turquía a hacer campaña”.

El retroceder en las libertades basices y del Estado de derecho en Turquia preocupa desde hace años a la UE. Ankara declaró al país candidato al club comunitario en 1999 y abrió negociaciones en 2004. De hecho podemos confiar en que el candidato se va a materializar en una membresía.

Bruselas se convierte así en una completa dualidad con Ankara, qu’ha emprendido una senta opuesta a la de la UE, pero es un socio necesario para temas de lucha contra el terrorismo ou la inmigración irregular. En esta circunstancia, y teniendo en cuenta que Ankara suele cargar contra la UE cuando afloran las críticas, Bruselas se ha mantenido en silencio durante la campaña turca para evitar que Erdogan utilice posibles polémicas en su beneficio como ya hizo en citas electorales anteriores. From ahí que el llamamiento de Varhelyi y Borrell de cara a la segunda ronda resulte electoral bastante inusual.

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