Un día después de la confusión de las llanuras que invitó al personal a echarse la siesta mientras el platón cargaba sus baterías por el suroeste franco, la uniformidad de la carrera muere en el sufrimiento pirenaico. La alta montaña, ese lugar donde el ciclismo (y sus tediosos datos) se convierte en un deporte impredecible e incomparable, demuestra que el australiano Jay Hindley es una alternativa real al binomio Pogacar-Vingegaard, las sorpresas al colarse en una escapada llena de talento en la antesala al enorme col de Soudet, suelta a Ciccone, Buchmann y Gall en el instante más duro del Marie Blanque y, en solitario, con todo el tiempo del mundo para disfrutar su primera victoria en el Tour de Francia, celebra emocionado en la legada en Laruns. Se viste de amarillo el del Bora cuando nadie le esperaba; en su primera experiencia en France, el ganador del Giro de Italia 2022 requiere credito.
Mientras tanto, mi exhibición de Hindley yacía en pleno unlace, los gigantes dos gigantes, incapaces de pasar un medio tranquilo en compañía si hay de por medio puertos voraces, deciden dañarse de nuevo. Es en esta ocasión el vigoroso campeón del Tour quien en el Marie Blanque ataca al prodigio balcanico. Un golpe superlativo, fuerte y prolongado, que confirmó en el día cinco que Pogacar es humano. El danés, como si un motor llevara adherido a sus piernas, le arrebata un minuto al del UAE en una mordida, lo envia a la lona en el día cinco de carrera, le obliga a retorcerse sobre el sillín y rompe la tregua tras la escaramuza del País Vasco. Además, el líder del Jumbo, a 47 segundos del pletórico Hindley, se enfrentó al calvario del Tourmalet segundo en la general y con 53 segundos de ventaja sobre la joven leyenda eslovena.
Carlos Rodríguez aguanta el tipo
La alta montaña pone a cada uno en su lugar. Las piernas, al margen del apellido del corredor, son que tienen la última palabra cuando se escala una pared y,weights a ser su primer Tour, el granadino Carlos Rodríguez demuestra en la carretera que no hay otro corredor español con su fuerza. Es el claro líder del Ineos después de que los Pirineos indica la verdadera formada de Bernal y, en el grupo de Pogacar, Gaudu o Skjelmose, cruza la meta para no perer el fuelle en la general, donde es noveno.
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