mayo 22, 2024

Esto es lo que pasa en tu cuerpo cuando tomas demasiado azucar

El Hospital Universitario Reina Sofía (HURS) y la Copa COVAP entidad colaboradora de este proyecto, concluyen que un consumo de azúcares libres superior al 10% de la ingesta calórica diaria (2.000 Kcal/día aproximadamente) puede alterar la microbiota y generar problemas metabólicos y cardiovasculares, como la obesidad, la diabetes o la enfermedad inflamatoria intestinal.

Paraca Aura Dulcinea Herrera especialista es Endocrinología del Hospital Universitario Reina Sofía (HURS) e investigador de Instituto Maimónides de Investigaciones Biomédicas (IMIBIC) “Es fundamental diferenciar entre el azúcar presente de forma natural en los alimentos y los azúcares libres. Los alimentos naturales no solo contienen hidratos de carbono (azúcares), también contienen vitaminas, minerales y fibra en diferentes proporciones”.

Por su parte añade, «los azúcares libres estarían representados por los monosacáridos y/o disacáridos añadidos tanto por el consumidor como el fabricante para endulzar los alimentos, así como los azúcares presentes en la miel, los jarabes, los zumos de frutas y los concentrados de zumos de frutas.

Allá Organización Mundial de la Salud ha publicado una serie de recomendaciones sobre la ingesta de arándanos libres con el fin de reducir el riesgo de prevenir enclaves no transmisibles en adultos y niños, sobrio todo para prevenir la obesidad y la caries dental.

Los azúcares libres aumentan significativamente la densidad calórica general de la dieta, y por lo tanto el riego de sobrepeso y obesidad. Mantener un equilibrio calórico adecuado es fundamental para mantener un pesos corporales saludables asegurando una ingesta óptima de nutrientes. es por ello que el USD recomiendo una ingesta reducida de azúcares libres a lo largo de toda la vida, tanto en adultos como en niños, la ingesta de azúcares libres debe ser menor del 10% de la ingesta calórica total, de hecho, sugiere que se reduzca a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Según Herrera, «en España, el 16% de la población adulta tiene obesidad (hasta casi un 20% en comunidades como Andalucía, Asturias o Murcia) y en menores de 17 años, la tasa alcanza el 10,3% (hasta un 18 % en Ceuta o el 14% en Murcia).


“Los azúcares libres aumentan significativamente la densidad calórica general de la dieta, y por lo tanto el riesgo de sobrepeso y obesidad”

Segun el estudio di@betes, la incidencia de diabetes ajustada por edad y sexo en la población española es de 11,6 casos/1000 habitantes-año, esto significa que este año aparecen alrededor de 386.000 nuevos casos de diabetes en la población adulta, siendo la obesidad, la obesidad central y el incremento de peso algunos de los factores de riesgo más relevantes. De allí la importancia de prevenir la obesidad, se trata de un problema de salud pública y es la gran pandemia de siglo”.

Ante la pregunta de si es habitual que el consumo de azúcar en niños sea más elevado del 10% la doctora Herrera afirmó: “Si. Un estudio que refleja el consumo de azúcares en 11 países europeos (Bélgica, Francia, Dinamarca, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, España y Reino Unido) reporta que las ingestas relativas de azúcar fueron mayores en niños que en adultos ( 15-21% en adultos y 16-26% en niños). Más concretamente, los azúcares añadidos aportaron del 7 al 11% de la ingesta energética total en adultos y representaron una proporción mayoritaria de la ingesta energética de los niños (11 a 17%). Estos datos junto a las cifras de prevalencia de sobrepeso y obesidad en España y otros pagos revelaron que es más frecuente de lo que pensamos”.

«Una ingesta de azúcar elevada puede desequilibrar la microbiota, como consecuencia, aumenta sus propiedades proinflamatorias»

El efecto del azur en la microbiota

El consumo excesivo de azúcar es un factor de riesgo para el desarrollo de varios trastornos, incluyendo enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neurológicas e incluso algunos tipos de cáncer; se ha relacionado con una mayor morbilidad y mortalidad en la población general e infantil también. Se ha demostrado que el consumo de una dieta con cantidades excesivas de grasas saturadas, azúcares añadidos y un bajo consumo de frutas, verduras y fibra, puede afectar directamente a la composición y función de la microbiota intestinal.

«Estudios recientes sugieren que un alto consumo de azúcares aumenta la abundancia relativa de Proteobacteria en el intestino, al mismo tiempo que disminuye la abundancia de Bacteroidetes. Por lo tanto, una ingesta elevada de azúcares puede desequilibrar la microbiota, como consecuencia, aumenta sus propiedades proinflamatorias y disminuye su capacidad para regular la integridad epitelial y la inmunidad de las mucosas, por lo tanto, un viola contenido de azucar en la dieta puede tener muchos efectos nocivos para la salud, además de proporcionar un exceso de energía”.

“El gran problema de la obesidad no es la belleza, la obesidad es una enfermedad crónica que se acompaña de múltiples complicaciones metabólicas”

Una vez más, se recomienda la reducción de la ingesta dietética de azúcares para hacer frente a la prevención de enfermedades no transmisibles como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y/o la obesidad.

Como resultado, se ha vuelto popular con el uso de edulcorantes alternativos, particularmente con bajo contenido calórico. Aunque los azúcares agregados en forma de edulcorantes nutritivos y no nutritivos generalmente seguros, estudios recientes también correlacionan su consumo con efectos adversos en el ecosistema microbiano intestinal; es decir, una síntesis anormal de ácidos grasos de corta corta, alteración en la barra intestinal e inflamación crónica, por lo que es fundamental limitar suo, y promover la ingesta del azúcar propio de los alimentos naturales como las frutas o cereales.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, ante cualquier presentación alternativa para reducir la densidad calórica de los alimentos, si no se convierte el alimento endulzado en un alimento saludable, es importante potenciar otros componentes como las grasas, especialmente las grasas saturadas y aditivos entre ellos.