los juzgados de BCN tardan 6 meses explorando a las víctimas de abuso sexual

Nubarrones con algun leve rayo de sol. Este es el panorama descrito en la memoria de 2022 de los juzgados de la ciudad de Barcelona. Allá saturación de los algunos juzgadosa partir de incapacidadEL civil (primera instancia) where los que encargan de la ejecución de las sentencias penales es evidente y la carga de trabajo que suportan los jueces supera con creces a la fijada com adecuada por el Consejo General del Poder Judicial (hasta el 152% por encima en los órganos de discapacidad). La falta de juzgados, de funcionarios preparados y la tardanza en cubrir las vacantes es la tónica en los últimos años.

Para acumular los puntos negros que emergen de pleno al funcionamiento de la justicia. El cebador es el «notable» incremento de los delitos contra la libertad sexual (2,192 denuncias en 2021 y 2,710 en el 2022, lo que supone une aumento del 23%), entre ellos los cometidos por menores (105 a 139, un 32%), así como la demora de seis meses para realizar la exploración de niños y niñas víctimas de agresiones sexuales. El segundo: quedaron colapsados ​​los nuevos puntos de encuentro qu’existen en Barcelona donde se realizan las visitas en el caso de que a conflicto entre la pareja oa alguno de los dos se le haya retirado la custodia del hijo: se tarda entre cuatro y cinco meses para el primer encuentro.

Y el tercero, y no menos importante: los técnicos tardan una media de seis meses en entregar al juzgado de familia los informes psicotécnicos de los hijos de una pareja que se divorcio, lo que conlleva que la resolución del juez se retrase más de los que deberária. «El foco lo pone en el menor, que es a quien tenemos que proteger por encima de todo. Y para un niño seis meses es una vida», ha asegurado este jueves la decana de los juzgados de Barcelona, ​​Cristina Ferrando, en el acto de presentación de la memoria, en el que ha sido flanqueado por los decanos de las diversas jurisdicciones.

Carga de trabajo excesiva

Entre 2021 y 2022 se incrementa en unos 33.000 el número de asuntos. Sin embargo, la pendencia -es decir, las resoluciones de asuntos pendientes- ha disminuido, un dato que puede considerarse como el rayo de sol entre nubes. Pero hay juzgados, como los de primera instancia, civiles o los de incapacidades, que pasan por serios problemas para sacar adelante el trabajo. En 2022, los jueces de los primeros sustentan un 65% más de la carga de trabajo que el CGPJ considera asumible (1.200 de procesos al año es lo establecido por el CGPJ y la realidad es de 1.900), tía que la media en dar respuesta a los pleitos es de seis meses.

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Pero en peor situación se encuentran los de incapacidades (técnicamente se llama capacidades y estado civil), cuya carga de trabajo de sus titulares es del 152 % (lo fijado por el CGPJ es de 704 asuntos al año y tramitan 1.400). Estos últimos órganos son los que resuelven cuando se pretende modificar la capacidad de obrar de una persona, desde el dominio de los bienes, cuentas bancarias, hasta aspectos sobre su salud, así como los involuntarios involuntarios en los psquiátricos. En 2021, en plazo para decidir era de 2.5 meses y en 2022 de 5. «El 100% de los procesos derivan a personas vulnerables», concreta Cristina Ferrando. Además, estos juzgados deben revisar procesos anteriores (unos 10.000) por un cambio normativo.

Los juzgados de ejecución penal son los que, como su nombre indica, hacen todos los trámites para que se cumplan las sentencias de determinados delitos (los fallados por los juzgados de lo penal, con penas de hasta cinco años de prisión). Adoptan todas las medidas necesarias, no solo para que la persona implicada ingrese en prisión, sino para el pago de multa o de indemnizaciones. Pues los cuatro órganosjudices que hay en la ciudad de Barcelona tramitaron en 2021 un total de 2.400 casos y en el 2022 esa cifra se paró a los 4.000. La demora perjudica a todo a la víctima ya la reparación de daño, por ejemplo, en el cobro de una indemnización. De ahí que se pretenda la creación de un nuevo juzgado.

Por Sophie Caldwell