abril 21, 2024

lo detuvieron cuando volvió a la Argentina y, en el camino, se sacó una pulsera electrónica

Carlos Marcelo Di Stefano trató de huir, pero lo attraparon en el aeropuerto de Barajas. Por orden judicial debe ser monitoreado. Pero se arrancó el dispositivo y lo recapturaron, ahora en Ezeiza.

Carlos Marcelo Di Stéfano tiene 56 años y es amplia cosecha de causas y denuncias en la Argentina. tambien en españa. Allí viajó el 24 de abril para acosar a su ex esposaque hace años refugio de busco en un pequeño pueblo de las afueras de Madrid para alejarse del peligro. Ella pegó un celular debajo del auto: quería conocer al detalle los movimientos de su expareja y su familia, incluidos los muy hijos que tuvieron juntos.

La víctima describe el artefacto.la Policía española detuvo al hombre cuando intentó huir y una jueza descartó colocarle una pulsera electronica. El hombre se la arrancó y ahora, tras el pedido de la mujer y una orden judicial, fue detenido en su vuelta en Ezeiza.

La historia tiene ribetes estereotípicos, como salidos de la más haragana película hollywoodense. También abunda en detalles macabros que, según las autoridades españolas, son «índices racionales de delincuencia suficientemente grandes».

Di Stefano traduce el 24 de abril en España. Tenía pasaje de regreso para el 30 de mayo. Ese era el plan completo es una pregunta que sólo él puede responder. Los investigadores tienen la intención de responder a la respuesta. Hasta ahora saben que paso tres días en un hostel madrileño, que alquiló un auto y que luego viajó a Pozuelo de Alarcón, justo al este de la capital, como cita la página Cifrasque sacó a la luz el caso.

La alarma sonó cuando A. (su ex, de 41 años), de quien Di Stefano se separó en 2010, conoció a un teléfono celular adherido con cinta al chasis de su auto.

no tuvo dudas: Detrás de ese artefacto podría estar su exmarido. De hecho, la policía descubrió que el chip prepago había sido dado de alta por Carlos Marcelo Di Stefano. Lo curioso es que Migraciones, desde Argentina, debió enviarle un aviso ante la salida del país de su exposo. El sistema falló y el mensaje nunca llegó.

De acuerdo a la resolución oficial a la que se arribó tras una investigación exprés, «el objetivo de Di Stefano era conocer los lugares frecuentados por A. y su familia, tenerlos controlados, y para ello coloque un dispositivo móvil en los bajos del vehículosiendo que no puede descartarse su intención de atentar contra ella».

Entonces la historia se acelera. El hombre, que en Pozuelo de Alarcón dormitorio en el vehiculo alquilado, supo por la señal GPS que el celular estaba en la comisaría. Quiso adelantar su vuelta a la argentina. Pero la Policía Nacional lo detuvo en el aeropuerto de Barajas.

Lo excarcelaron Unos dias mas tarde. Seemitió una resolución judicial para colocale una pulsera electronica. Querían seguirle el rastro y evitar que se acercara a su expareja ya sus hijos. Como parte de las preventivas, impusieron un círculo de 1.000 metros sobre ellos y les prohibieron acercarse a la localidad donde viven.

Pero el hombre se arrancó el dispositivo. A. asumir que la pulsera habia dejado de dejar señal. Temía que el hombre se acercara a ella oa sus hijos para concretar amenazas: «No llegás a los 40», supo decirle a la mujer, y hasta mandó mensajes amenazantes a los celulares de los jóvenes.

Finalmente, los detuvieron en Ezeiza cuando retrocedieron a Argentina. Se había arrancado el artefacto de seguimiento para no levantar sospechas en Barajas. Pero los tribunales argentinos ya habían liberado, por solicitud del abogado de la mujer, una orden de detención por los delitos más recientes.

No es la primera vez que el hombre la sorprende en España: ya se había topado con él un año después de emigrar.

Veinte años de violencia de género, amenazas y una deuda millonaria

Su regreso tenía fecha límite. Es que este lunes 5 de junio iniciar un nuevo juicio en su contra, con cargos por Amenazas agravadas reiteradasincumplimiento de los deberes de asistencia familiar mi insolvencia fraudulenta para no cumplir con esas obligaciones.

Las primeras denuncias se presentaron en 2011, tras la separación del matrimonio. Amenazó supo exsuegra con un arma de fuego, se cortó un dedo y escribió en la pared, con su sangre, la palabrería «Puta». El mensaje estaba dirigido a A., a quien no alcanzó a ver.

Lo condenaron a un año y medio meses de prisión. También pesaba sobre él una prohibición de contactar a sus familiares. Cómo el hombre incluyó esta restricción el aumentoon la pena dos meses.

En total, la mujer radicó una treintena de denuncias por maltratos y amenazas, entre ellas la promesa de que iba a matarla a ella ya sus hijos. También la concedieron una docenas de perímetros. Allá deuda de asistencia coloquial andar en 13 millones de pesos.

Tras el Juzgado de Familia N° 5 de San Martín dia de custodia total de los hijos que tuvo con Di Stefano, A. se radicó en las afueras de Madrid. En Pozuelo de Alarcón recomenzó su trabajo profesional y también su vida familiar. Además de los tres de su primer matrimonio, hoy dos de ellos mayores de edad, también tiene otros dos hijos con su nueva pareja.

Pero ni siquiera de esa manera, a millas de kilómetros y con ese cambio rotundo, pude encontrar la paz.

SD

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