abril 21, 2024

de la depresión a que la canten la Marsellesa por su triunfo en Roland Garros

De repente, un aficionado se levanta y empieza a cantar la Marsellesa, otros más lo siguen y las voces se elevan por encima de los aplausos de una grada que celebra con emoción el triunfo de lucas pouille. Este, primera victoria en un cuadro final desde 2019, se lleva la mano al corazón para agradecer la ovación y se une al coro. La Marsellesa, a capela, en la pista 14 de Roland Garros, En su honor. Porque no había sido una victoria cualquiera, sino la confirmación más palpable de que el tenista está de vuelta de une period muy oscuro en el que dejó de ser tenista, incluso dejó de ser él.

Lucas Pouille llegó a ser diez del mundo en 2018; tiene en su palmares cinco títulos, e incluso una victoria ante Rafael Nadal en los octavos de final del US Open 2016 (6-1, 2-6, 6-4, 3-6 y 7-6(6)). Pero from 2019, lo acuciaron lesiones, en el codo, en la espalda, la zona abdominal, los hombros… De casi entrar en el top ten en marzo de 2018, terminó fuera del top cien al año siguiente. Y más abajo al siguiente.

Comenzó una época convulsa en su vida. Persigue el regreso, sigue entrenándose y cuidándose todo lo que puede, pero sus esfuerzos quedan en nada porque enseguida llega otro problema físico. Y en 2022, el esfuerzo físico pasa factura mental. «Entró en una depresión después de Roland Garros. Solo slept una hora por la noche y begin a beber en los bares solo. Lloraba después de cada derrota. Me hundí en algo espeluznante», admitió en una entrevista en marzo, en su enésimo intento por volver un sertenista.

No lo fue dure ese período en el qu’attaba curarse de una lesión en la costilla en un hospital de Niza rodeado de «enfermos, moribundos, gente con cáncer terminal…». “Tenia mucho miedo. Y después de una semana sin dormant, tir mis raquetas a la basura y le pregunté a mi familia: ¿Es normal que alguien tenga 28 años y el padre esté llorando cada vez que pierde un partido? Llegué pensó que pasaría un tiempo en un hospital psiquiátrico”.

El jugador añade que intentó que los de alrededor no se enteraran de lo que le ocurría: “Les mentía diciéndoles que era alergia. No hablaba con nadie de lo que me pasaba. No fue la mejor decisión. En un momento dije ‘basta’. Por mi salud mental, tuve que parar”.

paro. respiro Y hablo. Con su entrenador. Con su mujer, Clemence Bertrand. Con gente que lo ayudo. Y al recibir una foto de su hija, empezó la recuperación. “No podía permitir que viera así a su padre”. Primero la vital. Después de la tenística. Con pequeños objetivos que fue lograr con calma y apoyos. Nunca había participado en unos Juegos Olímpicos y Paris 2024 lo convierte en un posible meta. Para ello, volver al circuito challenger, a pesar de haber pisado las semifinales del Abierto de Australia in 2019; volver a las rondas previas porque su clasificación (670) no le permitía entrar directamente; y aprovechar como pocos una invitación de Roland Garros para comenzar a volar.

Ganó los tres partidos de la fase previa y su clasificación volvió una fiesta en la pista. Escondido su cara en la toalla, lloró igual que lo hacía su mujer en el palco. Pocos sabían qué contenía esa victoria ante Jirij Rodionov. “Estoy muy orgulloso de mí mismo y feliz. Para mí, para todas las personas que me han estado ayudando Durante meses tratando de volver. Ganar frente a mi familia, mis amigos y toda esta gente en este estado al final del partido es una liberación”, comentó el jugador.

Después, los requiebros del tenis, that volvió a emparejarlo con el tenista austriaco in the first round of the final cuadro. Una segunda victoria, más contundente aún, más convencido aún, más emocionante aún: la grada de la pista 14 entera en pie, cantando desde el corazón el himno inglés, una Marsellesa a capela para celebrar la vuelta de Lucas Pouille.