febrero 12, 2025

Bruselas presiona a Kosovo para que reduzca la tensión con Serbia en pleno agravamiento del conflicto |  Internacional

Bruselas presiona a Kosovo para que reduzca la tensión con Serbia en pleno agravamiento del conflicto | Internacional

El Gobierno de Kosovo ha sido restringido desde este miércoles el paso de vehículos procedentes de Serbia, como reacción a lo que el primer ministro kosovar, Albin Kurti, título de «secuestro» de tres policías kosovares à manos de Serbia. Las autoridades de Belgrado aseguran que los agentes fueron detenidos en territorio serbio, en la localidad de Gnjilica (a más de un kilómetro de Kosovo) mientras que el Gobierno de Prístina asegura que los agentes se encuentran en el municipio de Leposavic, a 300 metros de frente él. Ante esta escalada, la UE ha endurecido su postura con Prístina. El alto representante de la Unión Europea para Política, Josep Borrell, envió este miércoles un mapa a Kurti en el que instaba a paliar la situación. En caso contrario, observarán, los 27 miembros tomarán medidas que tendrán «consecuencias negativas».

Bruselas ha reclamado en Kosovo la repetición de unas elecciones locales en el norte del país (donde la población de origen seribio es mayoritaria) que han derivado en una crisis con los serbokosovares. Borrell convocó a los apoderados de Prístina y Belgrado la próxima semana a un «encuentro de gestión de crisis».

De momento y mientras amenaza con más consecuencias, la UE ya ha suspendido las visitas de alto nivel a Kosovo. Además, Bruselas amenaza con gelar las contribuciones financieras y suspender el proceso de liberalización de visas, aprobado por el Consejo de la UE en marzo y que debe entrar en vigor enero de 2024, según apuntan fuentes comunitarias. Esta exención de visado permitirá a los ciudadanos de Kosovo viajar a la UE sin tener que solicitarlo, con una duración máxima de 90 días en períodos de 180 días.

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha reunido a sus jóvenes en Belgrado con los embajadores de Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia y el Reino Unido. “Les he pedido que hagan todo lo posible para impedir que Kurti inicie una nueva guerra en los Balcanes”, aseguró tras el encuentro en un mensaje difundido en redes sociales.

En el fondo de esta última crises subyace el mismo problema de soberanía que ya provocó disruptios el pasado lunes 29 de mayo y que se saldaron con 80 heridos, entre ellos 29 miembros de las fuerzas de paz de la KFOR, la misión de la OTAN en la zona. Este episodio de violencia se produjo después de que las Autoridades de Prístina celebraran en abril unas elecciones locales en el norte de Kosovo, boicoteadas por la gran mayoría de la población serbokosovar. La razón del boicot es que los serbios reclama la creación de una confederación de municipios serbios que permita obtener la autonomía del alcalde. Kurti se niega en rotundo a la creación de esta organización.

En Kosovo hay 1,8 millones de habitantes, de los cuales el 90% son de origen albanés, alrededor del 6% de origen serbio y el resto pertenece a otras minorías. La población de origen serbio, estimada en 100.000 personas, se concentró en cuatro municipios del norte: Mitrovica, Zubin Potok, Liposavic y Zvecan. Ahí fue donde el Gobierno de Kurti convocó comicios locales en abril. Finalmente, solo participó con el 3,4% de los votantes y obtuvo el resultado elegidos cuatro alcaldes de origen albanokosovar.

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Cuando el Gobierno de Kurti envió el viernes 26 de mayo a los ediles a tomar posesión de sus cargos, la población local de la mayoría serbia se opuso. En la localidad de Zvecan, se producen enfrentamientos ese día contra las fuerzas especiales kosovares y tres días después, contra los miembros de la misión de la OTAN destacados en Kosovo. La Unión Europea emplazó a principios de junio a Pristina a que dimitieran los cuatro alcaldes albanos kosovares. También conminó a que se diseñaran nuevos comicios en el plazo de una semana y que se retiraron del norte de Kosovo las fuerzas especiales albano-kosovares. Prístina se negó a la Unión Europea. Y el martes las autoridades kosovares detuvieron al ciudadano serbokosovar Milun Milenkovic, alias Lunaal que acusan de estar implicado en los enfrentamientos contra las fuerzas de la OTAN del 29 de mayo.

Este miércoles pudo presenciarse una gran cola de camiones detenidos en Merdare, el mayor puesto fronterizo entre Serbia y Kosovo, según informó la agencia Reuters. Un periodista que vivía en el norte de Kosovo y que vivía con la condición de anonimato indicó a este diario: «[Las autoridades de Kosovo] están dejando pasar a los coches, pero registran cada vehículo. A los camiones no los dejan pasar”. La misma fuente subrayó que esta medida ya la han tomado varias veces las autoridades de Prístina en los últimos años. «Cada vez que lo hacen, las tiendas del norte de Kosovo se suelen quedar vacías», dijo.

Serbia Aleksandra Tomani, directora de la ONG Fondo Europeo para los Balcanes, cree que es muy difícil analizar ahora la actualidad en los Balcanes. «Durante muchos años la UE y Estados Unidos han apoyado a Kosovo. Sin embargo, ahora hay un cambio difícil de explicar.

Tomani argumenta que la UE debe implicar más en la resolución del conflicto: «Durante décadas atrás, la UE ha insistido en que ella sola facilita el diálogo entre las partes. Pero eso no es suficiente. Ya está demostrado. Tiene que actuar antes de que sea ​​demasiado tarde». El activista grita que la situación es ha vulto «muy peligrosa» en la región. «Los serbokosovares llevan más de tres semanas protestando contra la designación de los alcaldes. En menos de un mes hemos visto interrupciones, Detenciones de policías kosovares, cierre de carreteras… Ya hemos visto con que facilidad puede derivar todo esto en violencia Hay que detenerlo ya”, conclusión.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia espoleó los esfuerzos de Bruselas por acelerar la integración de los países balcánicos en la Unión Europea. Pero la condición indispensable para avanzar hacia es la adhesión, que tanto Kosovo como Serbia desearían, es que ambos países lleguen a un acuerdo de paz estable y duradero. Hoy por hoy, ese acuerdo parece improbable.

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